Criminales en el Parlamento

Víctima de guerra de l'Afganistan
Víctima de guerra de l'Afganistan

Estoy ante un grupo de 30 mujeres afganas, víctimas de guerra, de cualquiera de las que han asolado (y asolan) el país durante 30 años. Cuentan historias de crímenes vividos en sus propias carnes, ante sus propios ojos. Todas ellas escalofriantes, y quizás las más cruentas son las del periodo anterior a los talibanes y posterior a la invasión soviética, cuando las guerrillas de muyaidines que habían luchado contra los rusos se lanzaron a luchar entre ellas cometiendo las barbaridades contra la población civil como arma de guerra. Señores de la Guerra apoyados internacionalmente en los 80’s en un país que se convirtió en un laboratorio más de la guerra fría. Estas mujeres recuerdan perfectamente sus asesinos, o las miradas de sus violadores, o los nombres de los responsables que ordenaron esos castigos: Sayaf, Dostum, Rabbani, Ismail Khan…

Nombres y apellidos escritos en los informes de la ONG de derechos humanos Human Rights Watch. Nombres y apellidos de asesinos que actualmente forman parte del gobierno o del parlamento afgano, que dirigen el país y gestionan los fondos de “reconstrucción” del país sin que la comunidad internacional intervenga especialmente legitimando a unos criminales bajo el “no intervencionismo en asuntos internos”. Se legitima la “intervención” militar, esa sí, pero no la “intervención” política como si esa panda de criminales fueran unos santos. Unos criminales que esas mujeres víctimas que tengo delante recuerdan sus actos detalle a detalle, criminales que esas mujeres quieren expulsar, mucho antes que a las tropas internacionales (que al menos su presencia da cierto grado de seguridad). Su prioridad numero uno es sacarse de encima esa pesadilla de su historia que ahora está en el poder, que se reparte el país, y que quién sabe hacia donde puede dirigirse.

Las víctimas se pudren en sus lágrimas y sus recuerdos siniestros. Pero en los movimientos sociales de nuestro país parece que se ha extendido una crítica casi unidireccional hacia la retirada de las tropas internacionales, y casi no se debate nuestra irresponsabilidad política por la falta de una presión para dejar fuera de juego a los criminales. Cuestionar las tropas internacionales es un debate legítimo (y más con la cantidad de “daños colaterales” que provocan, especialmente las norteamericanas), pero monopolizar el debate en este tema, colocar por delante el dolor y la mala consciencia moral occidental, al miedo y la voz de las víctimas. Las 30 mujeres pertenecen a una shura (asamblea) de víctimas que organiza la ONG “Fundation for Solidarity and Justice” dirigida por Horia Mosadiq. Esos ministros, esos parlamentarios que se reparten el botín de la ayuda internacional y el propio país, fueron los responsables de violar hasta la muerte, matar a los hijos a clavos en la cabeza, arrancar la piel de los maridos hasta la muerte… Ellas sólo quieren que esos carniceros desaparezcan del país.

Después de visitar un grupo de mujeres de una zona absolutamente mísera que fue devastada por Masud (hoy “héroe nacional” al ser asesinado justo antes del 11 de setiembre, y recibido hace años oficialmente por la Unión Europea), se acerca un hombre y una mujer y me dicen: “Gracias por registras nuestras desgracias, y por difundirlas, y por hacer algo para que esto se conozca. Esto puede cambiar más nuestras vidas que cuándo vienen a traernos harina o leche”

El Inconformista Digital

Camino del muro

Dones palestines al mur de de l'apartheid a Cisjordania

– La construcción del muro dentro de los territorios ocupados y su régimen asociado son contrarios al derecho internacional.

– Israel debe parar con la vulneración a dicho derecho. Asimismo, debe cesar la construcción del muro en los territorios ocupados, desmantelar la parte construida del mismo y realizar todos los actos administrativos y legislativos que se correlacionen con ello.

– Israel debe reparar todos los daños causados como consecuencia de la construcción de dicho muro divisorio.

– Los estados no deben reconocer la situación ilegal resultante del levantamiento del muro ni tampoco proveer ayuda o asistencia para sostenerla. Todas las partes contratantes del IV Convenio de Ginebra deben asegurar el cumplimiento de todas las disposiciones de derecho internacional por parte de Israel, tal como se contempla en dicho convenio.

– Naciones Unidas debe considerar que acción se deberá tomar para finalizar con esta situación ilegal resultante de la construcción de dicha división.

Corte Internacional de Justicia, 9 Julio de 2004.

Más allá de profundos análisis legales o politológicos de la situación actual del conflicto y la ocupación en Palestina por parte de Israel, hay multitud de personas en Palestina que viven día a día el castigo colectivo al que son sometidas. Las personas anónimas están convirtiendo el simple desarrollo de su vida cotidiana, siempre complejo y tenaz, su dignidad personal, en una de las mejores y más duraderas formas de resistencia a la ocupación. En Palestina las voces de las personas anónimas ante la situación adversa son la mejor prueba que la microhistoria a veces supera a la macrohistoria.

Recorremos del Sur al Norte de Cisjordania a través de las voces de las víctimas de una de las mayores vergüenzas de la historia del siglo XXI: el Muro del Apartheid que Israel está construyendo para segregarse de Palestina y anexionarse recursos y territorios.

Los papeles. Umm Salamuna (Belén)

En el pueblo de Umm Salamuna los planes israelíes han planificado la confiscación de tierras fértiles de la población palestina para construir en un futuro el muro, entrando dentro de los límites establecidos internacionalmente entre Israel y Palestina para robar tierras. El alcalde de Umm Salamuna nos cuenta la situación: “Nuestro pueblo está cercano a la línea verde, el límite con Israel. También lo está de la colonia israelí de Efrat. Lo que el muro va a hacer en toda la zona cercana a Umm Salamuna es coger una parte importante de tierras agrícolas y confiscarlas para el lado israelí. Es una zona muy importante para Palestina ya que son las únicas tierras realmente fértiles de la zona, yendo al este la zona es ya desértica. El muro aislará toda una zona de pueblos palestinos robando 1.700 dunum de tierra (cada dunum son unos 1.000 m2). Israel se quedará con la zona fértil y nosotros con la zona desértica”

Mahmoud es un de los abuelos del pueblo al que se le confiscan las tierras:

“Este documento que te enseño es de la Corte Israelí hace 25 años. Dice que estas tierras pertenecen a los campesinos de Umm Salamuna, no a la colonia israelí de Efrat tal como la Corte lo considera actualmente, y no se puede confiscar ninguna parte. Tengo también documentos del periodo jordano, de antes de 1967 donde se cita el nombre de esta tierra y el propietario.“
“Yo nací en esta tierra, mi padre y mi abuelo ya estaban aquí, y hasta ahora hemos estado viviendo de esta tierra. Los israelíes dicen a Europa o a los Estados Unidos que fueron a un desierto, a una tierra sin población. Pero puedes ver que estamos aquí desde hace centenares de años, ¿y los israelíes han venido hace cuánto…? ¿60, 40 años? Nuestras tierras son históricas, no estamos en un desierto, estamos en tierras que cultivamos.”

Tumba de Raquel: Belén

En los límites de Belén y en el cruce de carreteras que va a Hebrón o a Jerusalén se encuentra una tumba de la bíblica Raquel. Israel se ha anexado este lugar sagrado para los judíos construyendo un muro que literalmente envuelve las casas palestinas cercanas y ha convertido en una zona muerta el que era uno de los principales centros comerciales de Cisjordania sur.

Antoinette, propietaria de la casa que el muro envuelve totalmente.

“Nuestra casa es una cárcel. Esta zona es considerada por Israel una zona militar, una zona de seguridad y siempre hay presencia militar al lado de nuestra casa. El muro envuelve completamente nuestra casa, entre el área militar y la Tumba Bíblica de Raquel, que los judíos consideran como su zona sagrada. Por eso nos han envuelto completamente con el muro, para separarnos. Nunca hubiéramos imaginado algo así.”
“Pero estamos en una zona de Área C, y según los acuerdos que firmaron con Arafat la seguridad está bajo control militar israelí. Seguridad para los israelíes, no para los palestinos. Para los palestinos es al contrario, es una zona en peligro para nosotros. Estamos bajo control de todo. Nadie nos puede visitar, la gente tiene miedo. Esto es un área muerta, hay muchas casas vacías, y en cambio antes esto era una de las zonas más ricas. Todo el mundo que iba del Norte al Sur debía pasar por esta calle. Nosotros teníamos cuatro tiendas en la zona que funcionaban mucho y ahora las hemos cerrado todas, todo el mundo tiene miedo, es una área horrible. Hace 6 años había muchas tiendas. Ahora no hay nada.”
“Área C, Área B… nosotros no tenemos idea de esto, hemos oído que esta zona es Área C pero nosotros no somos políticos sino civiles. No sabemos nada de política. Somos seres humanos y punto. Nuestra vida a ido peor y peor, vivimos en una gran cárcel y pedimos a nuestros líderes que busquen una solución para nuestro futuro y el de nuestros hijos.”
“No queremos irnos. Es nuestro hogar, nuestra casa, nuestra tierra y el muro la ha robado. Alguna vez han sugerido pagarnos por abandonar nuestras casas. Pero esto es nuestra tierra, y no podemos abandonar nuestra tierra. Esta tierra la hemos heredado de nuestros parientes, abuelos y bisabuelos y tiene que ser heredada por generaciones futuras.”

La responsabilidad de Europa: Abu Dis (Jerusalén)

Abu Dis queda literalmente pegada a Jerusalén y fue uno de los primeros tramos de muro que se construyeron. Algunos habitantes ya no creen en ningún tipo de promesa de solidaridad.

Abu Ahmed, pastor.
“¿Si te pones un sombrero para protegerte del sol, porque no debería gustarte que otros se pongan sombrero para protegerse del sol? Si tienes una sonrisa, los otros también, si tienes un pensamiento la gente también. ¿Por qué hay gente que necesita robar lo que los otros tienen? A Europa, América o Israel, les gusta robar lo que los otros tienen y dicen que los otros son terroristas. Nosotros no somos terroristas. Quien roba, quien asesina es terrorista, no quien no puede hacerlo.”
“Muchos europeos vienen aquí a preguntarme cosas, como vosotros… ¿por que tienes que preguntarme a mi? Ve a tu gente a tu gobierno que tienen aviones, bombas, armas… Yo no voy a América ni a España a luchar contra nadie. ¿Por qué venís a luchar en nuestro país si nosotros no vamos a vuestro país a luchar?”
“La gente de España por ejemplo no lucha contra su gobierno, están de acuerdo con lo que su gobierno hace. Pero si no estás de acuerdo tienes que decirlo. Cuándo vuelvas a tu país debes ir a tu gobierno y decir que no estás de acuerdo en nada y que tienes que expulsarlo. Pregúntales cuantos euros pagan por este muro, por la guerra de Irak, por la de Afganistán. Después, tal vez tendrás razón, mientras tanto no la tienes.“

Rodeado de muro: Masha (Salfit)

El diseño de los ingenieros israelíes del trazado del muro no advierte si pasa por casas particulares. El muro tenía que pasar por la casa del campesino Hani Amer y a su familia que se negaron a abandonarla. La solución fue un espanto: a su paso el muro envuelve literalmente su casa. A un lado tienen un check point permanente y detrás tienen una colonia. No acceden directamente a sus tierras confiscadas por Israel.

“Como puedes ver me han rodeado de muro, a un lado muro de cemento, al otro lado valla electrificada, a un lado este puesto de control militar, y como vecinos varias familias de colonos israelíes. Yo tenía muchas tierras que han confiscado y que han quedado del lado israelí, aquí donde están los colonos. Tenía un buen negocio antes, ganaba mucho dinero. Para las pocas cosas que me dejan cultivar tengo que ir al otro lado del muro y supongo que al final ni me dejarán cultivar estas. Antes tomaba esta carretera para ir a mi tierra, pero ahora este check point que ves cierra todos los caminos y cuando voy tengo que salir por la carretera desde Masha y dar la vuelta pasando cuatro pueblos más.“
“Además tengo muchos problemas con estos colonos de al lado, 30 personas que nos acosan, nos tiran piedras durante la noche a las 12 etc. Tiran piedras por la noche, por el día, por la tarde… Los soldados vienen a menudo a mi casa, entran cuando quieren, por la noche, a la 1, la 1 y media… Y la familia o los amigos no siempre pueden visitarnos porque los soldados un día les dejan entrar, otro no… son aleatorios, les llenan de preguntas y al final prefieren no venir.”

Entre el muro y la línea verde: Baq Ash Sharqiya (Tulkarem)

Jamal de Tulkarem nos da una visita y nos cuenta:

“La línea verde que separa Palestina de Israel pasa por este pueblo en el que estamos, Baqa Ash Sharqiya y el pueblo vecino Baqa Ash Gharbiye que ahora es israelí. Esto también pasa por Rafah un pueblo de Gaza que ha quedado dividido en su parte egipcia y la palestina. Este pueblo es nuestro Rafah.”
“Aquí vemos seis familias delante del muro cruzando un check point. Van a sus casas, palestinas, de Cisjordania, pero que debido a la construcción del muro han quedado del otro lado, el israelí. Tienen ID palestino pero tienen que cruzar un check point y viven en una área muerta entre Israel y el muro. Cuando van a ver a su familia, cuando van a la escuela, cuando van a rezar… siempre tienen que cruzar un check point absurdo en su país. “
“Esta casa que vemos tiene el tejado confiscado por el Ejército Israelí y ocupado 24 horas. Su pared hace de muro, es como un bloque más del muro. El hombre está en su casa pero diariamente va a vivir en esa casa pequeña al lado porque no puede soportar la presencia constante de soldados israelíes en el tejado de su casa. Además esta calle que era justo el centro vital y económico de esta zona y él era propietario de varias tiendas. Pero la construcción del muro ha creado un pueblo muerto. Desde su casa ve la casa de su hermana que está al otro lado, una palestina de Baqa As Gharbiye, pueblo palestino en Israel. Cada vez tiene que pedir permiso y si tiene suerte que se lo concedan, para una casa que está a poco más de 100 metros, tiene que dar la vuelta por el sur y hacer unos 120 km entre ir y venir.”
“¿Dónde estamos? ¿Esto es la democracia que cuentan? ¿Crees que esto es realmente una democracia? ¿esto es seguridad? Destruir casas, poner muros, separar familias, cerrar tiendas… demoler todo en nuestra vida… ¿esto es seguridad? ¿Quién desea seguridad? Los israelíes tiene hasta la bomba atómica y nosotros no tenemos nada… En la Unión Europea se construye un solo país con gobierno y moneda, pero aquí en una área pequeñísima nos separan… Incluso separan el mismo pueblo, las mismas familias. ¡Eso es aún peor que el apartheid! Quieren transferirnos, pero ¿dónde? ¿dónde podemos ir? No tenemos otra tierra.”

Samer vive en esta área aislada de Baqa Ash Sharqiya

“El muro nos ha aislado a unas cuántas familias de Baqa Ash Sharqiya entre la línea verde y el muro porque Israel ha querido construir el muro justo delante mío. Para ir a Baqa al Gharbiye que es un pueblo palestino de Israel donde tenemos nuestros parientes y amigos necesito permiso especial y si me capturan paseando aquí a 20 metros de mi casa me pueden encarcelar. A mi pueblo puedo entrar pero tengo que seguir los horarios del check point de 7 de la mañana a 8 de la tarde. Me dan un permiso anual para ir a mi pueblo desde esta franja en la que estamos aislados. Somos 10 familias viviendo en 8 casas de esta manera, 4 casas fueron destruidas. Si cierran el muro no tengo nada que hacer, solo quedarme aquí entre el muro y la línea verde, en esta línea de 20 metros. ”
“Esta es nuestra tierra y nuestra casa, no tenemos alternativas. De aquí no voy a moverme, esta es mi tierra. Tengo documentos que lo prueban desde la época otomana, británica, jordana… Los ladrones siempre tienen miedo. Los israelíes tienen miedo de los palestinos porque los ladrones siempre tienen miedo.“*

*Los testimonios se recogieron entre 2006 y 2007.

El Inconformista Digital

Esto es Gaza, así es nuestra vida

“Mira fuera…
F-16 sonriendote…
APACHES bailando para ti…
ZANANA cantandote…
… porque les pedí a todos que expresaran su deseo de FELIZ AÑO NUEVO”

(sms mandado por Manal Awad desde Rafah, en Gaza, la noche de fin de año en medio de los bombardeos de las Fuerzas de Ocupación Israelíes con un balance en ese momento de 2.400 víctimas, 400 mortales)

– ¡Qué le vamos a hacer, esto es Gaza, así es nuestra vida!, me dijo Manal Awad, mi admiradísima amiga que vive en Rafah.
– Por supuesto que me preocupo, eres mi mejor amiga.

Al cabo de un rato, como si fuera ella la que debiera mandarme ánimos a mi, recibí este sms al móvil de un humor negro típicamente palestino. Una hora antes un mísil acertó muy cerca de su casa, y asomándose a las ventanas se dedicaron ella y sus hermanas a calcular que grado de posibilidad había de ser alcanzadas por la onda expansiva y convertirse en un “daño colateral”. Su vida en estos días es una vida bajo la guerra: las diez personas de su familia están encerradas sin salir en la habitación más oculta de su casa, abasteciéndose de lo que tienen almacenado. La calle es lugar de muerte posible, los almacenes están cerrados, el mercado negro está a precios prohibitivos, toda frontera está cerrada y la ayuda humanitaria hace meses que está bloqueada por Israel (“por razones de seguridad” supongo…). Y los túneles entre Gaza y Egipto, excavados como única vía para paliar castigo colectivo que desde hace meses Israel somete a Gaza con el bloqueo de todas las fronteras, han sido prácticamente destruidos… ¿Qué hacer? Nada. Esperar a no ser alcanzados por un mísil… probabilidad alta y esta nueva locura destructiva de Israel se supone que va dirigida a miembros del Hamás, pero en Palestina las personas no viven segregadas en barrios del Hamás o del Fatah o del Frente Popular, o…

“Esto es Gaza, así es nuestra vida”, un mensaje habitual de la gente de Gaza, tal vez interiorizado. Una cruel afirmación que debe imagino funcionar como mordaza moral a los ojos de aquellos israelíes que no sienten vergüenza ante las políticas criminales de su propio estado. “Así es nuestra vida”, una afirmación que sirve como amnesia ideológica a la patética comunidad internacional (empezando por nuestra clase política, continuando por la intelectual e incluso mediática) y quedarnos vergonzosamente pasivos, callados ante la última locura destructiva de Israel, una de las últimas locuras destructivas, una de las tantas y tantas locuras destructivas que tiene Israel en su curriculum como estado criminal… ya olvidadas hasta por las víctimas. Un silencio que nos hace vergonzosamente cómplices. Un silencio chantajeado hábilmente por una baraja de calculadísimas frases que siempre funcionan “apoyas el terrorismo”, “Israel tiene derecho a defenderse”, “eres un antisemita”, “eres un islamista”, “los palestinos quieren destruir Israel”… Y mientras tanto las víctimas, a centenares (a miles teniendo en cuenta que toda la población está bajo guerra) les importa un bledo a los ocupantes, nos importa un bledo a la comunidad internacional, y hasta les importa un bledo a la mayor parte de los estados árabes que sólo denuncian la causa palestina como una feria para evadir sus propias incapacidades sociopolíticas. Y mientras las víctimas pudriéndose de guerra. Pero “Esto es Gaza, así es nuestra vida”.

Así es la vida de mi amiga Manal de Rafah en Gaza, una vida podrida de guerra y en su caso, como mujer progresista que es, una vida tensa de presiones sociales en una sociedad conservadora. Pero Manal es una “afortunada” en esa cárcel política que es Gaza. Manal no tiene la mitad de la familia asesinada, ni la otra mitad raptada y metida en una cárcel por las Fuerzas de Ocupación Israelíes. Como la mayoría del más de un millón de “presuntos terroristas” que viven en Gaza (ya que el látigo israelí cae en todas las personas de Gaza). Por ejemplo los policías: al ser Gaza gobernada por el Hamás inmediatamente han sido las primeras víctimas civiles en una acción claramente calificable como terrorismo de estado por esa cobardía criminal en la que está sumida el estado de Israel. Manal tiene la suerte de no ser objetivo directo de esos crímenes, y “afortunadamente” solamente puede ser “daño colateral” de los mismos. Un riesgo alto el de ser “daño colateral”, a juzgar por la cantidad de veces que he hablado con ella tras presenciar un atentado israelí (los cínicamente llamados “asesinatos selectivos”). En concreto recuerdo una llamada suya justo después de haber asesinado delante un militante de la Yihad Islámica (y su chófer, claro…); los cristales de su casa se hicieron añicos, pero también fue destrozado un coche cercano donde fue asesinada una familia entera ilusionada por estrenar el coche nuevo que se habían comprado. Perdón, fueron “daño colateral”, no vaya a ser acusado de pro-palestino…

Así es la vida de Manal, una “afortunada” en Gaza. Ella ha podido salir alguna vez de Gaza gracias a la intercesión de ONG internacionales, cosa que la mayor parte de la población de Gaza no puede decir. Ha podido salir a Italia, España… ¡no a Palestina claro! ¡Por supuesto! Ella como el 100% de los “presuntos terroristas” palestinos, no pueden visitar su propio país desde hace décadas, ni Jerusalén, ni Nablus, ni Belén, ni… Israel les impone una férrea fortaleza, tanto de Gaza a Cisjordania como de Cisjordania a Gaza. Quién ha podido cruzar la frontera Norte, el llamado paso de Eretz, sabe que aquello es prácticamente una cárcel de alta seguridad, una frontera vergonzosa, humillante, propia del régimen más autoritario y fascista (como el muro del apartheid, por cierto…). Manal, la afortunada Manal, que sueña con visitar la ciudad vieja de Jerusalén o Hebrón, o comer un knafee en Nablus, sabe que nunca le será permitido. Eso sí, ella es una afortunada y alguna vez podrá soñar con pasearse por las calles de Toledo o de Roma. Ese secuestro de la mitad de un país, ese obligado exilio parece que a la “ejemplar” comunidad internacional no nos escandalice mucho, de hecho deber ser lo normal ya que “así es la vida en Gaza”.

Manal tuvo “suerte” de no morir aplastada por su propia casa. Una suerte que también tuvo su tía de 70 años, que si no fuera por la ayuda de sus vecinos no hubiera podido trepar la valla que la separaba y su cuerpo estaría bajo las ruinas de su casa. Su casa, que fue demolida por Israel, “por razones de seguridad”. De hecho era la tercera casa de Manal demolida por Israel en su obsesivo uso de la destrucción y el crimen como forma de exterminar cualquier expresión contraria a “su seguridad”. Manal vivía en una casa a 500 metros de la frontera con Egipto, cosa considerada peligrosa para la seguridad de Israel y su plan fue la destrucción sistemática de casas particulares palestinas de Rafah en una la operación poéticamente llamada “Arco Iris”. El objetivo era la eliminación física de la presencia palestina en la zona fronteriza para crear un área “clareada”. En muchos casos sin previo aviso, como en la familia de Manal. Lo perdieron todo y ella recuerda con lágrimas perder un mueble fabricado por ella donde iban guardando todos los recuerdos familiares. Una memoria perdida, destruida (como Israel viene haciendo desde 1948, la destrucción sistemática de la memoria histórica palestina).

Pero esta operación, y tantas y tantas escenas de crímenes de estado en Gaza son olvidadas, incluso muchas ni fueron condenadas (¿alguien recuerda ya la escena de la niña llorando desesperadamente en la playa con su familia muerta por un mísil israelí, por ejemplo? ¿o el infierno de la vida de los habitantes cercanos a una colonia israelí de Al Mawasy?). Como parece que no va a ser enérgicamente condenada esta nueva locura criminal de este estado “democrático”. “Esta es su vida”, la de la gente de Gaza así lo asumimos. Y como comunidad internacional nuestro papel es sólo la vergüenza y la complicidad, ante unos hechos que si no los vemos es porque no queremos verlos.

El Inconformista Digital

48_Cultura (documental 24′ min.)

En 48_Cultura a través del testimonio de las bailarinas del grupo de danza “El Funoun” de Ramallah descubrimos la crueldad con la que está trazada la red de check-points en Palestina y vemos cómo la cultura se convierte para las palestinas y palestinos en una forma de ejercer su derecho a la resistencia ante la ocupación.

48_Territori (documental 23′ min.)

Un paseo por la zona sur de Cisjordania donde los palestinos nos muestran los efectos en la vida cuotidiana, de la construcción de colonias ilegales judías: en el caso de la ciudad de Hebrón donde un asentamiento ultraradical se ha ubicado en el centro de la ciudad vieja, y en Nahalin donde un pueblo está rodeado de colonias.

Mujer con alcuza (Dámaso Alonso)

La Ghalia de Kasserine

¿Adónde va esa mujer,
arrastrándose por la acera,
ahora que ya es casi de noche,
con la alcuza en la mano?

Acercaos: no nos ve.
Yo no sé qué es más gris,
si el acero frío de sus ojos,
si el gris desvaído de ese chal
con el que se envuelve el cuello y la cabeza,
o si el paisaje desolado de su alma.

Va despacio, arrastrando los pies,
desgastando suela, desgastando losa,
pero llevada
por un terror
oscuro,
por una voluntad
de esquivar algo horrible.

Sí, estamos equivocados.
Esta mujer no avanza por la acera
de esta ciudad,
esta mujer va por un campo yerto,
entre zanjas abiertas, zanjas antiguas, zanjas recientes,
y tristes caballones,
de humana dimensión, de tierra removida,
de tierra
que ya no cabe en el hoyo de donde se sacó,
entre abismales pozos sombríos,
y turbias simas súbitas,
llenas de barro y agua fangosa y sudarios harapientos del color de la desesperanza.

Oh sí, la conozco.
Esta mujer yo la conozco: ha venido en un tren,
en un tren muy largo;
ha viajado durante muchos días
y durante muchas noches:
unas veces nevaba y hacía mucho frío,
otras veces lucía el sol y sacudía el viento
arbustos juveniles
en los campos en donde incesantemente estallan extrañas flores encendidas.

Y ella ha viajado y ha viajado,
mareada por el ruido de la conversación,
por el traqueteo de las ruedas
y por el humo, por el olor a nicotina rancia.
¡Oh!:
noches y días,
días y noches,
noches y días,
días y noches,
y muchos, muchos días,
y muchas, muchas noches.

Pero el horrible tren ha ido parando
en tantas estaciones diferentes,
que ella no sabe con exactitud ni cómo se llamaban,
ni los sitios,
ni las épocas.

Ella
recuerda sólo
que en todas hacía frío,
que en todas estaba oscuro,
y que al partir, al arrancar el tren
ha comprendido siempre
cuán bestial es el topetazo de la injusticia absoluta,
ha sentido siempre
una tristeza que era como un ciempiés monstruoso que le colgara de la mejilla,
como si con el arrancar del tren le arrancaran el alma,
como si con el arrancar del tren le arrancaran innumerables margaritas, blancas cual su alegría infantil en la fiesta del pueblo,
como si le arrancaran los días azules, el gozo de amar a Dios y esa voluntad de minutos en sucesión que llamamos vivir.
Pero las lúgubres estaciones se alejaban,
y ella se asomaba frenética a las ventanillas,
gritando y retorciéndose,
solo
para ver alejarse en la infinita llanura
eso, una solitaria estación,
un lugar
señalado en las tres dimensiones del gran espacio cósmico
por una cruz
bajo las estrellas.

Y por fin se ha dormido,
sí, ha dormitado en la sombra,
arrullada por un fondo de lejanas conversaciones,
por gritos ahogados y empañadas risas,
como de gentes que hablaran a través de mantas bien espesas,
sólo rasgadas de improviso
por lloros de niños que se despiertan mojados a la media noche,
o por cortantes chillidos de mozas a las que en los túneles les pellizcan las nalgas,
…aún mareada por el humo del tabaco.

Y ha viajado noches y días,
sí, muchos días,
y muchas noches.
Siempre parando en estaciones diferentes,
siempre con una ansia turbia, de bajar ella también, de quedarse ella también,
ay,
para siempre partir de nuevo con el alma desgarrada,
para siempre dormitar de nuevo en trayectos inacabables.

…No ha sabido cómo.
Su sueño era cada vez más profundo,
iban cesando,
casi habían cesado por fin los ruidos a su alrededor:
sólo alguna vez una risa como un puñal que brilla un instante en las sombras,
algún cuchillo como un limón agrio que pone amarilla un momento la noche.
Y luego nada.
Solo la velocidad,
solo el traqueteo de maderas y hierro
del tren,
solo el ruido del tren.

Y esta mujer se ha despertado en la noche,
y estaba sola,
y ha mirado a su alrededor,
y estaba sola,
y ha comenzado a correr por los pasillos del tren,
de un vagón a otro,
y estaba sola,
y ha buscado al revisor, a los mozos del tren,
a algún empleado,
a algún mendigo que viajara oculto bajo un asiento,
y estaba sola,
y ha gritado en la oscuridad,
y estaba sola,
y ha preguntado en la oscuridad,
y estaba sola,
y ha preguntado
quién conducía,
quién movía aquel horrible tren.
Y no le ha contestado nadie,
porque estaba sola,
porque estaba sola.
Y ha seguido días y días,
loca, frenética,
en el enorme tren vacío,
donde no va nadie,
que no conduce nadie.

…Y esa es la terrible,
la estúpida fuerza sin pupilas,
que aún hace que esa mujer
avance y avance por la acera,
desgastando la suela de sus viejos zapatones,
desgastando las losas,
entre zanjas abiertas a un lado y otro,
entre caballones de tierra,
de dos metros de longitud,
con ese tamaño preciso
de nuestra ternura de cuerpos humanos.
Ah, por eso esa mujer avanza (en la mano, como el atributo de una semidiosa, su alcuza),
abriendo con amor el aire, abriéndolo con delicadeza exquisita,
como si caminara surcando un trigal en granazón,
sí, como si fuera surcando un mar de cruces, o un bosque de cruces, o una nebulosa de cruces,
de cercanas cruces,
de cruces lejanas.

Ella,
en este crepúsculo que cada vez se ensombrece más,
se inclina,
va curvada como un signo de interrogación,
con la espina dorsal arqueada
sobre el suelo.
¿Es que se asoma por el marco de su propio cuerpo de madera,
como si se asomara por la ventanilla
de un tren,
al ver alejarse la estación anónima
en que se debía haber quedado?
¿Es que le pesan, es que le cuelgan del cerebro
sus recuerdos de tierra en putrefacción,
y se le tensan tirantes cables invisibles
desde sus tumbas diseminadas?
¿O es que como esos almendros
que en el verano estuvieron cargados de demasiada fruta,
conserva aún en el invierno el tierno vicio,
guarda aún el dulce álabe
de la cargazón y de la compañía,
en sus tristes ramas desnudas, donde ya ni se posan los pájaros?

Per què viatges d’una terra a una altra, cor boig?

Efren López a Istanbul
Efren López a Istanbul

Per què viatges d’una terra a una altra, cor boig?
Has perdut allò que tothom ha trobat?
És això el que estàs buscant?
Com si l’antídot al verí que hi ha a la teua sang estigués al cim
d’una muntanya
O escrit a l’alé dels vents que et porten per tot arreu
No pots quedar-te quiet a un lloc
No caps a ta casa
Vinga, pren el teu instrument i toca una cançó
No hi ha pàtria per tu en aquest món a banda del teu instrument

Dedicada a tots els músics viatgers, una lletra (originalment en turc) que una alumna d’Efren López ha escrit al taller de composició i arranjaments en música modal realizat a Houdetsi (Creta)

Joola (documental 51’38» min.)

El documental Joola planteja analitzar la situació de la dona senegalesa dins del seu país i el seu context cultural i social. Més en concret  s’analitza la dona senegalesa musulmana i en especial de la ètnia joola a la zona del Casamance.
Però per fer-ho el documental pren l’exemple del poble d’Oussouye a través dels ulls d’unes dones concretes.
A la història d’Oussouye es a través de la mirada i l’acompanyament d’algunes noies seleccionades del poble d’Oussouye tot un context de vida de les famílies, de comunitats, i de trets del país, i per context ens ubiquen a les dones senegaleses musulmanes.

Entenem que les dones en una societat com la senegalesa, i concretament en una zona com Casamance, viuen un context on les religions tenen una forta osmosi entre elles, i un fort substrat de religió tradicional.

Existeix una forta tolerància entre comunitats entre comunitats religioses. Per tal entenem que per entendre el context senegalès de les dones musulmanes no es poden filmar exclusivament dones i famílies musulmanes, sino un ample espectre social que ens ferà entendre de forma més real com és la societat i la cultura on la dona senegalesa musulmana viu, i les seves tensions en el context actual.
El documental no pretén desenvolupar una tesi o estudi a través d’un reportatge amb entrevistes a personalitats expertes i una exposició oral (a través d’un locutor) dels temes a exposar.Els objectius i temes d’anàlisi que proposem són sols un substrat necessari per a saber què tractem.
Es pretén retratar la vida de les dones (a través d’unes dones concretes) i de la comunitat a través d’una filmació de la seva vida diària (des de la íntima i familiar a la social o comunitària) en tot el seu context.
Elles, la seva família i els habitants del poble d’Oussouye en seran els testimonis (a través de la filmació de la seva quotidianitat), així com a través de diàlegs o discussions obertes (no entrevistes tancades) que partiran dels temes d’anàlisi proposats. Els temes són sols un punt de partida per a incitar la seva expressió, no una finalitat.
Es va a buscar espais de filmació que responguin a les finalitats planificades als objectius: des d’una observació de la seva vida dina la família en un dia qualsevol, fins a una entrada en aquells espais que representen la vida pública o comunitària) hospitals, escoles, celebracions de fetitxes etc).

 

Silencioses i en palaus (documental 65′ min.)

Aquest documental pren l’exemple de Tunísia, país àrab amb una de les legislacions més avançades en els drets de les dones, per a trencar aquesta visió tòpica de les dones als països musulmans. I més en concret a través de la complexa situació social de les dones d’àmbit rural, víctimes de la societat patriarcal i alhora potents agents de desenvolupament. El tema eix és la tensió que viuen les dones entre la voluntat d’emancipació i el pes de la tradició.

La legislació tunisiana a través del Codi de Família dins la Constitució té mesures com l’abolició de la poligàmia, la igualtat de drets davant el divorci o el respecte mutu davant el matrimoni (és a dir la no-submissió de la dona a l’home). Això ha permès que les dones siguin reconegudes dins les estructures polítiques, tinguin accés als mitjans de producció i en l’economia, i, sobretot, estiguin representades en un fort moviment associatiu. Això s’esdevé, amb dificultats, en els mitjans urbans.

En la vida rural però, els costums patriarcals i de predomini de l’home estan més arrelats que la llei. Tot i que el context tunisià permet que algunes dones puguin aprofitar el marc legal per a emancipar-se i per a generar en la seva emancipació un desenvolupament molt major que els homes. Molts homes estan estancats en hàbits patriarcals còmodes (per ells) frenant-los d’ésser motors actius de progrés i desenvolupament, a diferència de les dones.

El documental alterna la vida quotidiana d’una noia rural en el context de la seva família, la Ghalia, amb un viatge per diversos racons del país on es desenvolupen diverses converses amb dones i homes de diversa edat, condició etc.

Les imatges de la vida a la família de Ghalia van acompanyades d’una veu en off que llegeix les cartes reals que aquesta va escriure a un amic de Barcelona l’any 2001.

Les cartes de la Ghalia representen la voluntat de llibertat personal, d’autoemancipació, en un exterior hostil per la pobresa, la dificultat d’accés als mitjans i el pes de la tradició. I les imatges i converses amb altres dones tracten de la tensió entre la voluntat d’emancipació de les dones i el pes de la tradició en un context on la llei fomenta el seu paper en la societat.
La tradició pot ser vista com una amenaça al seu desenvolupament personal però també una condició que a vegades té punts positius.

El nom del documental “Silencioses i en Palaus” prové del film “Silencis en Palaus” de la directora de cinema tunisiana Moufida Tlatli on reflexiona sobre la condició de la dona en el context de la descolonització.

 

 

Piazza – Isole – Montagna (documental 56′ min.)

http://vimeo.com/16503351

 

Versió original subtitulada en català.

Quart documental de la série «Oïdes Mediterrànies» de l’associació Mapasonor.

El poble, tot sovint, necessita convertir la seva vida quotidiana en expressió artística.
El treball rural a les muntanyes sicilianes, esdevé instrument musical.

La vida interior dels pobles del món esdevé cant espiritual. Les celebracions a les illes mediterrànies, esdevenen grups musicals.

El poble, tot sovint, necessita convertir la seva vida quotidiana en expressió artística.

El treball rural a les muntanyes sicilianes, esdevé instrument musical.

La vida interior dels pobles del món esdevé cant espiritual. Les celebracions a les illes mediterrànies, esdevenen grups musicals.