{"id":3080,"date":"2011-06-05T00:00:00","date_gmt":"1970-01-01T01:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/afibrocat.barcelona.ppe.entitats.diba.cat\/2011\/06\/05\/la-ira-nos-esclaviza\/"},"modified":"2011-06-05T00:00:00","modified_gmt":"1970-01-01T01:00:00","slug":"la-ira-nos-esclaviza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blocs.xarxanet.org\/afibrocat\/2011\/06\/05\/la-ira-nos-esclaviza\/","title":{"rendered":"La ira nos esclaviza"},"content":{"rendered":"<p>MIRIAM SUBIRANA    05\/06\/2011 <\/p>\n<p>El da\u00f1o que nos hacen otros provoca rencor o deseos de venganza. Pero sin perd\u00f3n y olvido, el resentimiento controla nuestras vidas.<\/p>\n<p>Cuando estuve hace unos a\u00f1os en El Salvador, impart\u00ed una conferencia en la que dije: &#8220;Si no perdonas, no puedes olvidar. Si no olvidas, no vives en paz. Y sin paz, tu amor no fluye&#8221;. Al terminar se acerc\u00f3 una se\u00f1ora \u00a1tan agradecida! Me cont\u00f3 que hac\u00eda m\u00e1s de diez a\u00f1os alguien de la guerrilla hab\u00eda matado a su hijo. No viv\u00eda tranquila desde entonces. Guardaba rencor alimentando su ira de querer hac\u00e9rselas pagar a &#8220;ese&#8221; que mat\u00f3 a su hijo. Ese rencor no solucionaba la situaci\u00f3n, lo \u00fanico que hac\u00eda era incrementar su dolor. Entendi\u00f3 que no hab\u00eda perdonado.<\/p>\n<p>A veces no es posible olvidar, pero s\u00ed que podemos lograr que ya no nos afecte lo que ocurri\u00f3. El problema surge cuando consideramos lo ocurrido como inaceptable, entonces somos incapaces de perdonar. Podemos considerar inaceptables ciertas situaciones vividas que se dan porque se han traicionado unos acuerdos, unos principios, no se han cumplido nuestras expectativas o no se han respetado ciertos valores. Sea cual sea la raz\u00f3n de lo &#8220;inaceptable&#8221;, podemos aferrarnos a ella y quedarnos clavados ah\u00ed. Por mucho que no estemos de acuerdo con lo ocurrido, tenemos que aceptar los hechos. Aceptar no significa estar de acuerdo. En el mundo hay mucha rabia en contra de las injusticias. La rabia no soluciona las injusticias, sino que crea m\u00e1s dolor e incluso m\u00e1s injusticias.<\/p>\n<p>El profesor Robert Enright, de la Universidad de Wisconsin, uno de los pioneros de la terapia del perd\u00f3n, afirma que &#8220;cuando algo nos ha da\u00f1ado, tendemos a hablar de justicia mucho m\u00e1s a menudo que de perd\u00f3n&#8221;. Cuando alguien nos ha defraudado, herido o traicionado, sentimos que tenemos que hac\u00e9rselo pagar. Creemos que as\u00ed haremos justicia. Consideramos inaceptable lo que ha hecho y esa rabia nos mantiene atados a la situaci\u00f3n y a la persona que nos ofendi\u00f3. En vez de perdonarla y soltarla, nos atamos m\u00e1s a ella, nutriendo el resentimiento.<\/p>\n<p>Y al hacerlo, somos injustos con nosotros mismos: nos mantenemos en el infierno de nuestro fuego interior. El odio afecta a nuestra salud, &#8220;envenena&#8221; nuestro coraz\u00f3n, mata nuestra paz interior, nos seca de amor y felicidad. El odio es una emoci\u00f3n &#8220;incendiaria&#8221;, destruye la concentraci\u00f3n y mata la capacidad de actuar con dignidad y excelencia. Unas sabias palabras dicen: &#8220;\u00bfQuieres ser feliz un momento? V\u00e9ngate. \u00bfQuieres ser feliz siempre? Perdona&#8221;.<\/p>\n<p>pensamientos intoxicantes<\/p>\n<p>&#8220;Una persona resentida se intoxica a s\u00ed misma&#8221;<\/p>\n<p>(Maz Scheler, fil\u00f3sofo)<\/p>\n<p>\nEn una ocasi\u00f3n, un hombre se aprovech\u00f3 de m\u00ed, me enga\u00f1\u00f3 y me estaf\u00f3. Cuando me di cuenta, no pod\u00eda creer mi ingenuidad. \u00bfC\u00f3mo permit\u00ed que ese hombre me hubiera mentido as\u00ed? \u00bfC\u00f3mo me lo cre\u00ed y confi\u00e9? \u00bfTan tonta soy? Estos pensamientos me torturaban. Hasta que me di cuenta de que ten\u00eda que perdonarme. Aprender la lecci\u00f3n, pero no seguir martiriz\u00e1ndome por la experiencia vivida. El perdonarme me liber\u00f3. Cuando al cabo de un tiempo me encontr\u00e9 casualmente con \u00e9l, pude mirarle a los ojos.<\/p>\n<p>Toda experiencia vivida, aunque usted no quisiera experimentarla y ni siquiera la buscara, la sinti\u00f3 porque se permiti\u00f3 vivirla. Muchas veces, el problema est\u00e1 en no saber poner los l\u00edmites cuando nos entregamos a las experiencias. Cuando salen mal, buscamos culpables, y aunque los encontremos y les perdonemos, eso no nos alivia del todo hasta que nos perdonemos a nosotros mismos. Se trata de perdonarse a s\u00ed mismo por haberse permitido entrar en esa experiencia.<\/p>\n<p>Si estamos resentidos, la v\u00eda de salida pasa por aceptar y perdonar. Aceptar lo que ha ocurrido. Lo cual puede implicar aceptar la p\u00e9rdida, aceptar que le enga\u00f1aron, aceptar su error y\/o el del otro, aceptar que le hirieron o aceptar que mataron a un ser querido.<\/p>\n<p>La neur\u00f3loga Mar\u00eda Gud\u00edn afirma que superar las ofensas es una tarea sumamente importante, porque el odio y la venganza envenenan la vida. Perdonarse y perdonar abrir\u00e1 las v\u00edas para sanar el coraz\u00f3n dolido.<\/p>\n<p>Para conseguirlo debemos recuperar la soberan\u00eda sobre nuestra mente y nuestros pensamientos. Algunas personas creen que perdonar es un acto de debilidad. Sin embargo, es todo lo contrario; perdonar muestra que nos hacemos due\u00f1os de nuestro bienestar y dejamos de ser v\u00edctimas del otro. Perdonar nos permite recuperar nuestro poder interior. Sin ese dominio, nuestra mente ir\u00e1 una y otra vez hacia ese lugar de sufrimiento, repetir\u00e1 el \u00bfpor qu\u00e9 a m\u00ed? \u00bfC\u00f3mo se atrevi\u00f3? Los pensamientos ser\u00e1n como un martilleo constante, y no controlar\u00e1 los sentimientos de rabia, frustraci\u00f3n y tristeza. Como la carcoma, sus propios pensamientos agujerear\u00e1n las entra\u00f1as de su ser y se quedar\u00e1 agotado, sin energ\u00eda. En ese momento se ha olvidado del primer principio de autoliderazgo: nadie crea sus pensamientos ni sus sentimientos excepto usted mismo.<\/p>\n<p>Debemos cambiar la perspectiva y concienciarnos de que lo que pensamos al respecto de lo ocurrido es lo que alimenta nuestro malestar. Para lograrlo nos ayudar\u00e1 ser conscientes de que quien nos ha hecho da\u00f1o es tambi\u00e9n un ser humano con sus debilidades y que, por la raz\u00f3n que sea, se ha comportado injustamente v\u00edctima de su ignorancia, sus creencias, sus neuras, sus impulsos o su propia rabia. La rabia no se vence con m\u00e1s rabia. Cada persona tiene un valor intr\u00ednseco por lo que es, no tanto por lo que ha hecho. No permitamos que nuestro resentimiento nos nuble la visi\u00f3n global.<\/p>\n<p>Para llegar a perdonar plenamente debe ser consciente de lo que lleva dentro. Darse cuenta de lo que le est\u00e1 pasando es la base para iniciar cualquier cambio positivo. Cuando sienta rechazo, inseguridad, verg\u00fcenza, envidia, rabia, miedo, desaprobaci\u00f3n, perm\u00edtase aceptar lo que siente y afrontarlo. Imag\u00ednese c\u00f3mo se sentir\u00eda si no se resistiera a estos sentimientos, sino que los aceptara plenamente. Pru\u00e9belo.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n que provoc\u00f3 el sentimiento quiz\u00e1 ya pas\u00f3, pero si se agarra al sentimiento y lo rechaza, lo esconde o huye de \u00e9l, lo mantiene y crece en su interior como las malas hierbas. Crece hasta que uno estalla o enferma. Es m\u00e1s sano permitirse sentirlos y soltarlos escribi\u00e9ndolos, habl\u00e1ndolo con un amigo de confianza, expres\u00e1ndolos con movimiento corporal o pint\u00e1ndolos. Si tiene pr\u00e1ctica, o est\u00e1 dispuesto a conseguirla, puede ayudarle mucho la meditaci\u00f3n, ya que le facilita trascender los sentimientos hasta que estos se disuelven.<\/p>\n<p>Piense en positivo: sea consciente de que usted es el creador de lo que piensa. Cambie el foco de atenci\u00f3n. Medite. Perdone y suelte. Mire hacia delante. Cuando se libere de esos sentimientos, vivir\u00e1 en paz interior. Dejar\u00e1 de martirizarse y asumir\u00e1 la responsabilidad. Al asumirla permitir\u00e1 que todo su potencial permanezca despierto.<\/p>\n<p>Pasar p\u00e1gina<\/p>\n<p>&#8220;Para soltar el pasado debemos estar dispuestos a perdonar&#8221; (Louise L. Hay)<\/p>\n<p>\nA veces, alguien le dice algo en tres minutos que le sienta fatal. Despu\u00e9s de cuarenta y ocho horas a\u00fan lo recuerda. Lo recrea repiti\u00e9ndolo en su mente y en sus palabras: \u00a1qu\u00e9 se ha cre\u00eddo!, \u00a1qu\u00e9 se ha pensado! Con esto fortalece esa experiencia en su registro, de manera que al cabo de a\u00f1os se acuerda de aquello que le dijeron, y su rabia, resentimiento o tristeza han crecido. El otro se descarg\u00f3 al decirlo y lo olvid\u00f3. Como el que tira la basura y se olvida. Alguien suelta cuatro palabras y se olvida, se queda tan tranquilo, pero usted no lo olvida, sino que las repite en su mente hasta tal punto que a veces ni siquiera puede dormir.<\/p>\n<p>El problema no es tanto lo que el agresor hizo, sino toda la interpretaci\u00f3n y la historia que nos hemos ido contando desde que ocurrieron los hechos. Para salir de este estado, debemos impedir que nuestros recuerdos nos invadan. Debemos ponerlos en su sitio: en el pasado. El pasado ya se fue y ahora lo que tiene es este momento presente. No lo pierda alimentando sus resentimientos de lo que habr\u00eda podido ser y no fue o de lo que fue y no tendr\u00eda que haber sido.<\/p>\n<p>Perdonar nos ayuda a decir: lo que fue ya pas\u00f3. Ya no es. Ya no est\u00e1 excepto en su propia mente. Practique el lema: &#8220;Lo que ha sucedido ya es pasado&#8221;. No necesita pensar en ello tantas veces. No permita que su mente lo reviva. Valore su tiempo. Valore su creaci\u00f3n: los pensamientos. Es necesario darse cuenta de que cuando proyectamos en los dem\u00e1s y les culpamos de nuestra ira, nos permitimos ser esclavos y v\u00edctimas de ellos. Aferrarse es nocivo. El aceptar nos libera. Para conseguirlo se requiere del poder mental que permite detener los pensamientos repetitivos que provocan malestar. Con afirmaciones puede fortalecer su mente. Louise Hay sugiere esta: &#8220;Te perdono por no ser de la forma que yo quer\u00eda que fueras. Te perdono y te libero&#8221;.<\/p>\n<p>Gozar del presente<\/p>\n<p>&#8220;Si no perdonas por amor, perdona al menos por ego\u00edsmo&#8221;<\/p>\n<p>(Dalai Lama)<\/p>\n<p>\nAl darse cuenta de que el cambio depende de usted, es capaz de perdonar y seguir adelante con su vida sin cargar por m\u00e1s tiempo el dolor que le hace vivir en el pasado y no le permite gozar del presente. Esta es la base para restablecer el poder de su coraz\u00f3n y su capacidad de amar. Esto le permitir\u00e1 acercarse al centro de su ser. Reencontrar\u00e1 su estado de paz, brotar\u00e1 de usted el amor y la felicidad. Reconectar\u00e1 con su verdadero coraz\u00f3n capaz de abrazar sin rencor, capaz de amar sin poner condiciones limitadoras. Es una pr\u00e1ctica que puede empezar ahora. Sentir\u00e1 \u00c1gape, el amor desinteresado que no busca retorno y est\u00e1 relacionado con la capacidad de perdonar. Cuando perdona, ama.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MIRIAM SUBIRANA 05\/06\/2011 El da\u00f1o que nos hacen otros provoca rencor o deseos de venganza. Pero sin perd\u00f3n y olvido, el resentimiento controla nuestras vidas. Cuando estuve hace unos a\u00f1os en El Salvador, impart\u00ed una conferencia en la que dije: &#8220;Si no perdonas, no puedes olvidar. Si no olvidas, no vives en paz. 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