{"id":3074,"date":"2011-06-02T00:00:00","date_gmt":"1970-01-01T01:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/afibrocat.barcelona.ppe.entitats.diba.cat\/2011\/06\/02\/por-que-la-mantequilla-ya-no-se-pone-rancia\/"},"modified":"2011-06-02T00:00:00","modified_gmt":"1970-01-01T01:00:00","slug":"por-que-la-mantequilla-ya-no-se-pone-rancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blocs.xarxanet.org\/afibrocat\/2011\/06\/02\/por-que-la-mantequilla-ya-no-se-pone-rancia\/","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 la mantequilla ya no se pone rancia"},"content":{"rendered":"<p>Probablemente habr\u00e1s visto en alg\u00fan cap\u00edtulo de la serie House c\u00f3mo el insoportable doctor env\u00eda a sus ayudantes al domicilio de uno de sus pacientes, para intentar localizar all\u00ed el veneno qu\u00edmico que ha podido provocar su rara enfermedad. Pues bien, la noticia inquietante es que esas dolencias en realidad no son tan raras. Hace unas semanas, mientras firmaba en Sant Jordi en Barcelona, se me acercaron dos chicas con una mascarilla sanitaria cubri\u00e9ndoles nariz y boca. Impresionaban bastante, porque adem\u00e1s estaban delgadas y no ten\u00edan un aspecto muy saludable. Ven\u00edan buscando ayuda para su lucha, que es la reivindicaci\u00f3n de la importancia de unas enfermedades a las que la sociedad hace muy poco caso: los trastornos de sensibilizaci\u00f3n central, que son la fibromialgia (FM), el s\u00edndrome de fatiga cr\u00f3nica (SFC), la sensibilidad qu\u00edmica m\u00faltiple (SQM) y la electrohipersensibilidad (EHS). Son achaques complejos, con un centenar de s\u00edntomas diversos que pueden darse a la vez o s\u00f3lo unos cuantos, con mayor o menor intensidad, pero que en ocasiones llegan a ser totalmente inhabilitantes. Cefaleas, agudos dolores articulares, broncoespasmos, dificultades para respirar, arritmias, alteraciones en el h\u00edgado, problemas gastrointestinales, fatiga insuperable, visi\u00f3n borrosa&#8230; Esto es solo un peque\u00f1o aperitivo de los problemas que estos enfermos padecen.<br \/>\nY lo m\u00e1s terrible es que, durante muchos a\u00f1os, han sido considerados unos quejicas, unos neur\u00f3ticos, unos hipocondriacos, gente, en fin, que no ten\u00eda nada, aparte de una cabeza alborotada y delirante. Suele suceder que, cuando los m\u00e9dicos desconocen el mal al que se enfrentan, los enfermos terminen siendo culpabilizados por sus s\u00edntomas, como si sus padecimientos fueran responsabilidad suya. Y desde luego, muchos de esos pacientes han terminado desquiciados, porque debe de ser enloquecedor sentir, primero, que tu cuerpo se declara en rebeld\u00eda; que de repente, sin saber por qu\u00e9 y sin que ning\u00fan doctor parezca entenderlo, todo empieza a dejar de funcionar; y que, y esto es lo peor, nadie te toma en serio a pesar de estar sumido en ese tormento f\u00edsico. Estos enfermos llevan d\u00e9cadas intentando que la Seguridad Social reconozca su estado y que, en las situaciones inhabilitantes, se les conceda la incapacidad. Es un combate m\u00e1s que han de librar todos los d\u00edas. Un muro de incomprensi\u00f3n y desconfianza contra el que estamparse.<\/p>\n<p>Por lo menos, y despu\u00e9s de mucho batallar, la fibromialgia y la fatiga cr\u00f3nica ya han sido reconocidas como enfermedades en la clasificaci\u00f3n internacional de la OMS, y poco a poco la clase m\u00e9dica y la sociedad van comprendiendo que, en efecto, son terribles dolencias reales y no invenciones de esp\u00edritus hist\u00e9ricos. Pero la sensibilidad qu\u00edmica y la electrohipersensibilidad todav\u00eda son consideradas como meros trastornos, con todo lo que ello conlleva de falta de ayuda m\u00e9dica y social. Esta lentitud en reconocer las dolencias no es nueva; ya ha sucedido con anterioridad con otras enfermedades, como el lupus o la esclerosis, que hoy nadie pone en cuestionamiento, pero cuyos s\u00edntomas tampoco se entendieron en otros tiempos.<\/p>\n<p>Piensan adem\u00e1s estos enfermos, y no debe de faltarles la raz\u00f3n, que en la sociedad hay fuerzas poderosas que intentan minimizar sus reclamaciones, y con ello se refieren a las grandes compa\u00f1\u00edas qu\u00edmicas. Porque este tipo de enfermedades, de incidencia claramente creciente, se deben a nuestra forma de vida; a la contaminaci\u00f3n ambiental, a la exposici\u00f3n cotidiana a productos qu\u00edmicos, que se multiplica d\u00eda tras d\u00eda. Recuerdo que hace 25 a\u00f1os, en Estados Unidos, me asombraba ver que all\u00ed la mantequilla no se pon\u00eda nunca rancia, cosa que consideraba aberrante, porque estaba acostumbrada a que la mantequilla se enranciara naturalmente al contacto con el aire. Bien, eso hoy ya lo hemos perdido: la mantequilla espa\u00f1ola ya no se pone rancia. Al coste, desde luego, de ingerir qui\u00e9n sabe qu\u00e9 cantidad de conservantes.<\/p>\n<p>Es un detalle min\u00fasculo, pero revelador. Vivimos vidas cada d\u00eda m\u00e1s artificiales y los productos t\u00f3xicos nos rodean por todas partes. Algunos expertos sostienen que la incidencia de estas dolencias de sensibilizaci\u00f3n central est\u00e1 entre el 1 y el 5 por mil. Y es de temer que las cifras no hagan sino aumentar. Son enfermedades que, en sus casos m\u00e1s graves, te anulan, te invalidan, te encierran en tu casa de por vida. Digamos que son enfermos c\u00f3modos para el sistema, porque son invisibles. Y sin embargo, pese al coste que tiene para ellos echarse a la calle a protestar, lo est\u00e1n haciendo. Con su dolor, su agotamiento, su asfixia y sus mascarillas a cuestas. Quiz\u00e1 los hayas visto: el pasado 7 de mayo hicieron una concentraci\u00f3n de protesta en Madrid. No los olvides.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Probablemente habr\u00e1s visto en alg\u00fan cap\u00edtulo de la serie House c\u00f3mo el insoportable doctor env\u00eda a sus ayudantes al domicilio de uno de sus pacientes, para intentar localizar all\u00ed el veneno qu\u00edmico que ha podido provocar su rara enfermedad. Pues bien, la noticia inquietante es que esas dolencias en realidad no son tan raras. 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