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Fue publicar el estudio, a finales de marzo, y empezar a llegar peticiones de personas que querían que el inmunólogo Julià Blanco analizara su sangre en busca de las pruebas que permitan afirmar que padecen el síndrome de fatiga crónica (SFC). “Pero nosotros somos un laboratorio de investigación, no clínico”, se disculpa el investigador del IrsiCaixa y autor principal del estudio. Por primera vez se han identificado ocho moléculas del sistema inmunitario cuya presencia en sangre puede interpretarse como un biomarcador de la enfermedad.

Para los afectados, el descubrimiento va más allá de un hallazgo científico. Porque la fatiga crónica no se parece a otras enfermedades. “Se puede diagnosticar bien, pero la metodología para hacerlo es puramente clínica, poco cuantitativa”, señala Blanco. Los síntomas —cansancio matinal invalidante durante más de seis meses, intolerancia al ejercicio físico, problemas de concentración…— permiten identificarla, pero lo cierto es que pasan de media diez años desde que se manifiesta hasta que se diagnostica, explica José Alegre, especialista en fatiga crónica del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.

Además de la sanitaria, la enfermedad tiene una vertiente sociolaboral: si no hay diagnóstico, es más complicado recibir una baja médica o el reconocimiento de una discapacidad. De ahí que cualquier avance suponga un mundo para los afectados por un síndrome del que se desconoce el origen, sino que afecta a uno de cada 1.000 personas, según algunas estimaciones —no hay estudios de prevalencia; Alegre menciona estudios americanos con un 2% de mujeres entre 18 y 55 años afectadas—.

Se podría decir que Cristina Montané, barcelonesa de 52 años, se diagnosticó a sí misma. “Todos mis recuerdos de infancia son de que estaba cansada, con frío, constipada. No tenía conciencia de enfermedad porque para mí aquello era lo normal”, explica. Cuando se quedó embarazada de su primer hijo descubrió que se encontraba bien: “Me di cuenta de que podía hacer vida normal”. Le pasó lo mismo durante la gestación de sus otros dos hijos, y el médico empezó a descartar otras patologías. “Al final fui yo la que busqué una lista de síntomas y le dije ‘los cumplo todos”. Montané tuvo que dejar de trabajar una década. Ahora que sus hijos son mayores ha vuelto a hacerlo, pero en casa y con horario flexible. “Es necesario empezar por educar a los médicos en esta enfermedad; nada justifica que sigan haciendo gala de la más absoluta desinformación sobre una enfermedad tan grave, compleja y extensa”, reclama.

El estudio de los investigadores catalanes de IrsiCaixa (impulsado por la Obra Social La Caixa, la Generalidad de Cataluña y el hospital Germans Trias i Pujol), publicado en la revista Journal of Translational Medicine, es novedoso porque en lugar de analizar un solo parámetro en muchos pacientes, estudiaron todas las células del sistema inmunitario en un número limitado de pacientes. Fue así como descubrieron que “existía un patrón”, explica Blanco. “Los resultados nos dicen que hay una alteración a nivel inmunológico”, añade, que se manifiesta en ocho moléculas alteradas. Además del potencial que supone en el diagnóstico, el hallazgo es interesante porque “podría aproximarnos a un mejor tratamiento que module el sistema inmune y pudiese modificar el curso del SFC, que hoy es hacia la cronicidad”, añade Alegre.

Carlos González, aquejado del síndrome de fatiga crónica desde 2005, ironiza: “Es una enfermedad para ricos porque te condena a vivir como un cura. Yo un día puedo estar cuatro horas delante de ordenador y luego estar tres semanas baldado por un virus. No puedes tener estrés, hay que cuidar la alimentación, dormir bien…". Por suerte, él, que hoy tiene 42 años, trabajaba entonces en un banco en Holanda con un gran sueldo, lo que le permitió someterse a multitud de pruebas que presentaron anormalidades en Londres, Holanda o Bélgica, además de participar en el estudio del Vall d’Hebron. “Me pasé un año que me arrastraba y pensaba que era cansancio. Luego cogí una mononucleosis infecciosa y a las cuatro semanas el virus no desapareció. Lo tuve durante tres años. Al principio solo iba de la cama al sofá”, recuerda.

“Tuve la suerte de que mi banco cerró, nos indemnizaron y pude descansar. Ahora tengo una incapacidad, aunque en Holanda pueden quitártela en unos años”. Carlos no puede tener horarios, pero ya se atreve a hacer planes y hace vídeos desde casa con el ordenador.

“Los estudios no se quieren hacer a gran escala porque no interesa saber cuántos afectados hay, que son más que los seropositivos. Los médicos prefieren dar antidepresivos”, se lamenta González. Coincide con él Montané, que colabora con una plataforma de afectados y asegura que está harta de ver llegar a personas “atiborradas” de antidepresivos y ansiolíticos. “Uno acaba haciendo de médico de sí mismo”, suspira. Ella toma suplementos vitamínicos y minerales, y todo lo que “fortalece el sistema inmunológico”.

“Es una enfermedad muy política, con muchos intereses, y las farmacéuticas no se pueden lucrar”, añade González. “Frustra que la mitad de los médicos se lo cree y la mitad no, cuando es una enfermedad reconocida por la OMS y con 4.000 estudios. Hay ignorancia porque es una enfermedad que durante la carrera no estudian”, continúa Carlos, un caso atípico, pues tres de cada cuatro casos son femeninos.

La abogada Lourdes Martínez, especializada en fatiga crónica, recuerda a una clienta pediatra que reconocía: “Yo esta enfermedad no me la creía”. Esta médico con un expediente brillantísimo terminó el MIR, y, reventada, se cogió un año libre convencida de que estaba exhausta de trabajar. No ha vuelto a ejercer.

Martínez, que ha llevado ya 50 casos, cuenta y no para. A su cabeza viene un chico que vomitaba del estrés en los exámenes porque su padre pensaba que era un vago o una ingeniera a quien se le desencadenó la fatiga crónica con una toxoplasmosis. “Lo llamaban la enfermedad del yuppie porque lo eran los primeros casos diagnosticados. Suele ser gente muy brillante, con trabajos muy buenos, pero el cansancio muchas veces hace que su cerebro no funcione bien. Se desorientan o no pueden estar concentrados en una lectura más de 20 minutos”, prosigue la letrada que ha llevado también casos de divorcio de algún cliente. “Es difícil para la familia. Son muy dependientes aunque aparentemente sean autónomas”.

La tortura de pasar por el tribunal médico

Conseguir una incapacidad es una travesía larga, cara y en muchos casos infructuosa. “Por vía administrativa es casi imposible, y por la judicial es muy complicado pero se va consiguiendo”, se alegra Lourdes Martínez, abogada especializada en fatiga crónica. La Seguridad Social no cubre, por ejemplo, pruebas de esfuerzo que no sirve para mejorar la salud del paciente, pero sí son pruebas determinantes para que un juez acepte la incapacidad. “El problema es que solo hay dos unidades especializadas en fatiga, las dos en Barcelona y no es fácil conseguir un informe de los internistas de la sanidad pública que los jueces valoran más que de la privada”, añade.

Ana Ruiz calcula que se ha gastado en cinco años de enfermedad unos 25.000 euros entre médicos privados, pruebas y asesoría legal. Además, durante los 18 meses que he estado a la espera del juicio, no recibió ningún tipo de ingreso. Ni salario, ni incapacidad temporal, ni siquiera paro porque la empresa no quería despedirla hasta tener sentencia firme.

Martínez califica de “tortura” el paso de sus clientes por los tribunales médicos. “O no les creen o les humillan. Y eso es a raíz de la Ley de Jurisdicción Social de 2011. Antes si estabas un 18 meses de baja, se iniciaba un expediente de incapacidad. Y ahora, a los 12 mes te dan el alta médica. Dejan a la gente a los pies de los caballos. Las empresas grandes pueden ser sensibles, pero a una empresa pequeña la funde”.

Antes de conseguir la incapacidad, Ana Ruiz pasó por seis tribunales. “En todos me he sentido tratada como una delincuente, humillada. Incluso en un caso el mal trato me provocó un ataque de ansiedad que me dejó en la cama una semana”.

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caram! departamento de salud de la generalidad

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Iriscaixa publica el treball que identifica 8 mol·lècules que podrien servir per millorar el diagnòstic de la Síndrome de Fatiga Crónica

Llegiu l’article senser a Iriscaixa (26 de març de 2013)

El Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, impulsado conjuntamente por la Obra Social “la Caixa” y el Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya, y el Institut d’Investigació en Ciències de la Salut Germans Trias i Pujol han liderado un estudio que ha permitido identificar ocho moléculas que podrían servir para mejorar el diagnóstico del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).

Los investigadores han demostrado alteraciones de este grupo de moléculas en personas con el SFC, que parecen estar asociadas a un peor funcionamiento del sistema inmunitario.

La investigación supone un importante avance, dado que actualmente el diagnóstico de esta enfermedad se basa únicamente en la evaluación de sus síntomas. No obstante, los científicos remarcan la necesidad de confirmar los resultados mediante estudios más amplios.

Los resultados, que se acaban de publicar en la revista científica Journal of Translational Medicine, podrán mejorar el conocimiento de una enfermedad que se estima que en España afecta a 1 de cada 1.000 personas.

El trabajo ha contado con la colaboración del grupo de investigación en Fatiga Crónica del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR) y de la Clínica SFC de Tarragona, así como con el soporte de diferentes asociaciones de personas afectadas por el SFC.

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Charla de FM y SFC en La 2 de TVE

Para Todos La 2 – Debate – Fibromialgia y fatiga crónicaVer vídeoPara Todos La 2 -  Debate - Fibromialgia y fatiga crónica

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FM / SFC ENFERMEDADES inmunológicas

La EM/SFC como enfermedad inmunológica

27Domingoene 2013

Publicado por Robert Cabré en Artículos, Artículos de opinión, EM / SFC, SSC

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Calidad de vida, EM / SFC, enfermedades emergentes, enfermedades invisibles, Síndrome del centro de la conciencia

La encefalomielitis miálgica / síndrome de fatiga crónica ME / CFS, como al igual que el resto de las enfermedades de sensibilización central SSC, es un desorden aún controvertido y puede ser diagnosticada sólo después de descartar otras causas, en este caso el predominio de fatiga.

Este proceso crónico genera un trastorno social a causa de la inhabilidad de mantener las tareas profesionales, sociales y familiares, sobre todo en los estadios tres y cuatro. Revisando la extensa literatura multidisciplinaria reciente disponible sobre su etiología y tratamiento, se observa que existen dos grandes posicionamientos contrapuestos, uno que lo contempla, por sus observaciones psicosociales, como una enfermedad psicosomática y otra que lo basa, por sus observaciones analíticas, en el terreno de la inmunología.

Las actuales hipótesis etiológicas se basan en factores predisponentes, precipitantes y factores de perpetuación, pero la fisiopatología aún no está clara aunque el origen viral, que esperanzaba con él retrovirus XMRV, es ahora en gran parte descartado.

La valoración de las teorías del ensuciamiento y de contaminación medioambiental y los recursos terapéuticos-dietéticos y de eliminación, no están ni siquiera consideradas por la medicina convencional, Pesé un servicio, una causa potencial y que ofrece mejoras en cuanto a calidad de vida. Este hecho no se valora, por la dificultad, escepticismo académico y complejidad en encontrar financiaciones para el estudio de estas enfermedades, pese a los costes individuales y sociales que representan.

Los pacientes con SFC requieren de un manejo multidisciplinario debido a los problemas múltiples y diferentes que les afectan, hecho que no está contemplado en el abordaje de estas enfermedades de SSC. Esta gestión y abordaje mediante asistencia multidisciplinaria, requeriría de una coordinación entre diferentes especialistas, centrándose en el terreno de la inmunología y toxicología mayoritariamente, en vez de los reumatólogos, internistas y psiquiatras, que han demostrado su incapacidad para afrontar y unirse ante el problema y la dificultad en afrontarlo.

En la actualidad, ningún tratamiento curativo es efectivo para los pacientes con síndrome de fatiga crónica, lo mismo que ocurre con el resto de las enfermedades de SSC. La terapia Cognitivo-Conductual (TCC) y la terapia de ejercicio graduado (GET) tienen actualmente un efecto beneficioso dudoso, no aceptado por los pacientes y altamente discutido, pese a los intentos de justificarlos científicamente por quienes lo practican profesionalmente.

El objetivo del tratamiento actual se centrar más en la mejora de las manifestaciones clínicas, el intento de mantener la capacidad funcional y la calidad de vida mediante medicaciones de abordaje sintomático. Dichos tratamientos se mantienen pese al fracaso y abandono de los mismos. Su causa es que no contemplan la peculiaridad e individualidad específica de las enfermedades de SSC. Este hecho frena el desarrollo de programas paliativos individualizados, enfocados más y en la medida a la intención de proporcionar a cada paciente la máxima percepción de mejoría y adaptación física y psicosocial como enfermedad crónica, mientras no se encuentren soluciones de base.

Los afectados se sienten huérfanos de la protección sanitaria, en muchos sentidos. Perciben el caos profesional existente ante una enfermedad centrada en el borde entre la medicina y la psiquiatría. De la perciben, como mala actitud profesional interesa políticamente oscuro e interesado lucrativamente, que intencionalidades e intereses a considerar y tratar estas enfermedades, tales como, una enfermedad crónica y biológicamente real, y altamente debilitante. De la que las manifestaciones psiquiátricas, que deben reconocerse como manifestaciones secundarias a una patologia crónica primaria, suelen ser como consecuencia del trato que reciben los pacientes, el cual en muchas ocasiones, es vejatorio y marginal como manifiestan ampliamente la mayoría de los afectados.

"
No existe un complot internacional de enfermos, solo existe un descredito de los profesionales.”

Prueba de ello, es que es la única patología que se manifiesta socialmente con conflictividad a nivel internacional y asociativo, confrontando a los profesionales de la salud entre ellos y entre los afectados. Dicha conflictividad de relación es debido a la estigmatización y maltrato que reciben los pacientes, mayoritariamente, por parte de las instituciones sanitarias y sociales. Hechos ya denunciados reiteradamente a las autoridades competentes y de los que no se presta la mas mínima atención.

La aportación de fondos para la investigación no solo es necesaria, es imprescindible, para poder identificación y diagnosticar correctamente las causas y diagnósticar correctamente a los afectados, regulando el abordaje y manejo de los pacientes mediante la creación de registros adecuados y unificados por el sistema sanitario, en vez de la actitud actual de la política sanitaria que no solo niega la existencia de dichas enfermedades, si no que las diluye en los centros de asistencia primaria, siendo tratados por unos profesionales, mayoritariamente, mal formados en estas patologías y a los que se les sobrecarga la presión y pretensión de la rentabilidad económica de los centros asistenciales al privatizarlos.

Los afectados SSC, cuentos de Como Fibromialgia y EM / SFC, pese a ser recogidas por la OMS como enfermedades reales con epígrafes específicos, no lo son por los sistemas de salud. Este hecho genera una desprotección jurídica al no contemplarse como enfermedades crónicas invalidantes y un agravio comparativo que sobrepasa los derechos básicos de acceso a la salud, reconocidos por la constitución.

Lo más curioso de estos hechos y que desconcierta a los afectados es que, pese a las opiniones oficiales aportadas por el centro de control de las enfermedades de Atlanta CDC, la cual históricamente ha abogado por la teoría psicosomática, desde 1990 se encuentra en los anales de la medicina, publicaciones que orientan a la EM/SFC hacia el terreno de los déficits inmunitarios, tal i como se adjunta en las referencias adjuntas. Estudios que han sido totalmente ignorados, incluso cuando los centros de referencia de estas enfermedades estaban situados en hospitales de nivel 3, con toda la tecnología para la investigación a su alcance.

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La exposición Caraman! A STA. COLOMA DE GRAMENET

La exposición Caramba! A STA. COLOMA DE GRAMENET.
La muestra itinerante de los 25 cuadros de la muestra sobre la Fibromialgia y S.Fatiga Crónica caramba! ha aterrizado en la población de Santa. Columnaoma desde el día 25 de enero hasta el 15 febrero y en el Centro Cívico Río, la Calle Luís Companys,9 muy cercano al Ayuntamiento de la Villa.
La sala es muy amplia y muy bien preparada para hacer exposiciones, porque era recién pintar y tenía muchos focos, que iluminaban muy acertadamente cada uno de los cuadros expuestos.
El día de la inauguración, tuvimos el detalle de tener con nosotros la alcaldesa, Núria Parlón, la Concejala de Salud, la de la Mujer y otros que nos hicieron el honor.
Quedaron muy impresionadas por la calidad de las obras expuestas y aún más al saber que quien las habían realizado eran alumnos de un Estudio De arte (Jordi Aligué y su esposa Anna), creían que eran profesionales quienes las habían hecho. Al ser un Centro Cívico y muy céntrico, fueron muchas las personas que estuvieron acompañándonos y disfrutando de lo que veían.
Agradezco a Carmen Hueso, presidenta de la Asociación de Santa Coloma y Tesorera de la Federación, haber hecho muy bien su trabajo y no tener ningún tipo de problema a la hora del montaje e inauguración.
Esta exposición seguirá su camino, ya hay dos nuevas Asociaciones que tienen en preparación llevarla a su población. Adelante !!!!
Maite Vivancos

 

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ESTUDI EPIFFAC

ESTUDI EPIFFAC

Estuvimos en el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona el día 23 de enero para asistir al acto de la presentación de este estudio en el que, nuestra asociación colaboró ​​con socias que participaron en él.
Es el primer estudio epidemiológico español en analizar de forma global el impacto familiar, laboral, social y económico de la FM a lo largo de nuestro país,siendo además uno de los primeros ejemplos en el ámbito europeo.
La Fundación FF tuvo como objetivo conocer el impacto que producía sobre los enfermos y sus familias y por eso impulsó este Estudio donde ha colaborado Investigadores, Centros sanitarios, técnicos de los Centros de todo el estado e Instituciones como la Fundación Pere Tarrés, Hola Mar de Barcelona Parc, H. Clínic de Barcelona, H,Gregorio Marañón de Madrid, La Diputación de Barcelona y la Fundación ONCE.
En la tabla de la Presentación estaban: Dr.. Carbonell Presidente médico de la Fundación, Dr.. Miquel Vilardell presidente del Colegio de Médicos (formará parte del comité científico)Emilia Altarriba presidenta de FF, Dra.. Rosa Vallès en representación de la Generalitat y el Dr.. Antonio Collado, del comité científico y uno de los investigadores y que nos explicó cómo se había hecho el estudio y los resultados.
El Dr. Collado habló del Estudio Científico de la FM y las repercusiones a nivel familiar, social, laboral y económico a través de la Fundación y al frente de él, El Dr.. Carbonell.
La muestra se hizo en diferentes municipios:
1- De 20.000 personas ( 11 Centros )
2- De 20.001 un 100.000 personas ( 11 Centros )
3- De más de 100.000 personas. ( 13 Centros )
En Centros de Salud y en cada Comunidad Autónoma.
Pacientes
530 pero que pudieron llevar el estudio, 375.Les hicieron 6 bloques de preguntas, demografía, llar, familia, trabajo…
225 pacientes
96% dones, edad 51'9 años, 75% Casades, nivel educativo elemental, profesión en los servicios, industria…, síntomas a partir de los 37 años con un retraso de 6'6 años en detectar la enfermedad, tiempo de evolución 10 años con 67% de trastornos músculo-esquelético, 35% psicopatològics, digestius… y con una salud muy deficiente.
Situación familiar y económica
59% dificultad con la pareja, 44% necesita ayuda en casa, 27% debe cambiar de trabajo alguien miembro de la familia para ayudar, con pérdidas económicas importantes. Una disminución media de 504 € mensuales y 230 € con gastos extras.
Entorn del Trabajo
93% han estado trabajando una media de 23 años, 70% con muchas dificultades, 50% con absentismo laboral,63% notifican la enfermedad, 30'4% Hacen adaptaciones en el trabajo, 19% cambian de empresa. Dos tercios se van quedando fuera del circuito laboral.
Entorn Salud
38% falta de apoyo sanitario, y la nota que sale por los profesionales es de 4'9.
Ayuda Social
27'5% Tienen alguien grado de minusvalía ( Sólo pedida por 35% los pacientes)
23% Invalidez permanente, 50% reconocimiento por la Administración Estatal, 50% por Resolución Judicial.
Organización Social
26% están asociadas y 20% en Sindicatos de trabajadores
Después de dar por terminado esta parte, se hizo un homenaje al Dr.. Broggi, con un parlamento por parte de la Emilia Altarriba muy emotivo, un vídeo que envió D.. Mayor Zaragoza elogiando la trayectoria del Dr.. Broggi lo largo de sus 104 años y un amigo de la familia, tocó El Canto de los Pájaros por su memoria. Estaban dos hijos que recogieron unos obsequios de la Fundación. El Dr. Moisés Broggi era miembro honorífico de la Fundación.
Maite Vivancos

 

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El Síndrome de fatiga crónica en niños y adolescentes

Charla a càrerc del Dr.. JOSÉ MARTÍN ALEGRE, Internista Socio, investigador y coordinador de la Unidad del Síndrome de Fatiga Crónica en el Hospital Universitario Valle de Hebrón de Barcelona, Profesor Universitario y Membr4e del Comité Científico de la Fundación FF.

Sábado 15 de diciembre a las 11h

Centro Cultural La Marineta (pl. de la Iglesia s / n) Mollet del Vallès

Abierto a todos

recomendado por personal educativo y sanitario

Organización AFIMOIC

AFIMOIC Asociación de Fibromialgia y Síndrome de fatiga crónica.

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COMUNICADO DE PRENSA. Ante el suicidio de Ángela Jaen. Afectada de Hipersensibilidad Electromagnética.

Podeu llegir-ho a ALTEA-SQM

Desde la ASOCIACIÓN DE ELECTROSENSIBLES POR EL DERECHO A LA SALUD, nos vemos en la triste situación de comenzar nuestra andadura con la muerte de una persona afectada por Electrohipersensibilidad.

Ángela Martin se quitó ayer la vida al no poder ni querer vivir con el gran sufrimiento que produce este padecimiento.

Tras un año de constante búsqueda de un lugar limpio de contaminación electromagnética por parte de su familia, Ángela no pudo soportar en los últimos días una nueva inmisión de este tipo de radiaciones en la vivienda en la que se había refugiado. Los síntomas reaparecieron con fuerza con efectos devastadores para su sistema nervioso y Ángela no tuvo la fuerza de resistirlo.

Denunciamos la impasividad y la desatención de autoridades competentes que vivió Ángela que se vio obligada a huir de su casa con altísimos niveles de radiación afectada por una antena de telefonía situada a 50 metros de la misma. Ante todo esto, las autoridades de Pinto, donde residía, no le dieron ninguna respuesta, pese a sus peticiones y las de su familia. Además sufrió una atención inadecuada de los responsables de salud por la no aceptación del origen de su sintomatología, tratando el problema como psiquiátrico, que vino a agravar su situación y padecimiento. Este caso es representativo del sufrimiento que actualmente estamos experimentando todas las personas afectadas que no encontramos tratamiento sanitario adecuado ni ningún apoyo institucional ante el aumento descontrolado de este tipo de radiaciones que nos enferman.

Desde la asociación de reciente creación Electrosensibles por el derecho a la salud, mostramos nuestra consternación ante estos hechos y lanzamos una llamada de atención a la opinión pública, autoridades políticas y sanitarias de la grave situación en que nos encontramos las personas con Electrohipersensibilidad.

Reclamamos la necesidad urgente de atender este problema de salud generado por la masiva exposición descontrolada de radiaciones electromagnéticas, en una sociedad en la que no es posible encontrar un rincón libre de esta contaminación, donde las redes wifi y de telefonía móvil e inalámbrica han invadido todo lugar: Hospitales, Centros de salud, trenes, metro, autobuses, Escuelas, Universidades, Domicilios, etc., que están enfermando a muchas personas que pierden su salud, su trabajo y sus casas, sin recibir ningún apoyo y protección. Todo ello a pesar de las alertas de los riesgos para la salud, lanzadas en múltiples declaraciones científicas, recomendaciones de la UE, y de la reciente clasificación de posiblemente cancerígeno por parte de la OMS. Denunciamos también la connivencia y ausencia de intervención ante este grave problema de salud pública por parte de las autoridades políticas, que ceden ante las presiones del lobby de industria de las telecomunicaciones y se decantan por los beneficios económicos sin atender los efectos negativos de este despliegue tecnológico sobre la salud de sus ciudadanos, ignorando la aplicación del principio de precaución, que contribuiría a hacer compatible la tecnología con la vida saludable.

Animamos a todas las personas afectadas de Electrohipersensibilidad a organizarse, autoapoyarse y luchar para conseguir una vida digna con salud, para evitar que nadie se vuelva a encontrar en la situación de Ángel.

¡Ángela, no te vamos a olvidar, tu muerte nos impulsa con más fuerza a seguir luchando por la vida!

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