“LE SOURCE DU BONHEUR”, UN HOGAR Y UNA FAMILIA.

Tras su visita a “Le Source du Bonheur” el pasado mes de diciembre nuestro voluntario, Fernando Paniagua, quien por primera vez visitaba la casa de acogida, redactó para la Fundación una crónica de su experiencia en Ziguinchor. Quienes no conocen el orfanato pueden también, a través de ella, compartir los sentimientos e impresiones que despertaron en Fernando, el esfuerzo y la energía de todos los involucrados en este hermoso proyecto.

Le Source Du Bonheur, calidez y contrastes

La semana del 2 al 5 de diciembre acompañé a la directora de la Fundación Babel, Mª Teresa Gazeau, a visitar el orfanato “Le Source du Bonheur”, en la ciudad de Zinguichor (Senegal).  Nuestra visita de trabajo incluía tareas de gestión, identificación y evaluación del proyecto del orfanato.

El emplazamiento se sitúa en la ciudad de Ziguinchor, capital de la región de Casamance en el sur de Senegal. Esta localidad, la más grande de la región, es un importante centro dedicado a la agricultura y al comercio pero también, un lugar de contrastes donde los edificios coloniales en ruinas conviven con la suciedad general y con las nuevas edificaciones.

La casa de acogida es muy sencilla. Y a pesar de que las condiciones de vida en África son muy distintas a las nuestras y que este espacio ha permitido cubrir las necesidades básicas de los niños en el período de cuatro, debido al crecimiento de acogidos y huérfanos, la casa ha llegado al límite de sus posibilidades de ofrecer una acogida de calidad.

Sin embargo, la sencillez de las infraestructuras no mermó la calidez de la bienvenida. Los niños y niñas, que nos estaban esperando, y también Clementine Diedhou, la persona responsable del orfanato, nos ofrecieron la acogida más cariñosa.

Durante los días de nuestra visita compartimos con ellos conversaciones, paseos, espacios, comidas y juegos. También pudimos visitar la escuela, bonita, cálida y acogedora y observar como los niños y niñas del orfanato están plenamente integrados en sus clases, contentos y participativos.

La escolarización, el objetivo prioritario

María Teresa me explicó que la escolarización de los niños y niñas acogidos es la prioridad del proyecto y se la considera un pilar del crecimiento personal debido a que la educación pública en este país es, por desgracia, bastante deficiente. Clementine, la responsable del orfanato, es muy consciente de esta situación y en varias ocasiones la observé charlando con los niños sobre su rendimiento escolar de forma muy exigente.

Me agradó comprobar que los niños están muy unidos entre ellos, tienen un sentimiento de familia y se consideran como hermanos. En los recreos, los mayores buscan a los más pequeños para cuidar de ellos.

Durante nuestra visita a Ziguinchor también pudimos visitar los terrenos donde se plantea construir una nueva casa para el orfanato. Clementine nos explicó que la construcción del nuevo edificio permitirá una mayor autonomía a los niños y tener un lugar mucho más digno donde crecer y aprender, donde poder tener una huerta y animales para que el aprendizaje práctico sea cotidiano. El proyecto está en marcha y nuestras ganas de seguir colaborando también.

Lazos entrañables

El primer día decidimos visitar la huerta de un amigo de Babel, Eloi en la que la fundación ayudó a construir un pozo hace unos años. Está un poco fuera de la ciudad, así que alquilamos un 7 plazas (Un Peugeot 505 que no podía ni pensar cuántos kilómetros tenia detrás). Un poco apretados recorrimos el camino hasta la huerta, compartiendo galletas, bromas y canciones. Después de un bonito paseo, admirando hormigueros gigantes y árboles para mi desconocidos, llegamos a la huerta y los niños se lo pasaron a lo grande recogiendo limones.

Al llegar a casa, Jean Pierre no perdió ni un segundo para exprimir unos limones, mezclar el zumo con agua fresquita e ir compartiendo con todos sus “hermanitos” cucharaditas del refresco, yo, a pesar de los consejos médicos de no consumir agual local no me pude resistir a un par de cucharadas.

Los días pasan rápidamente y nos conducen hasta el final de nuestra estancia en “Le Source du Bonheur”. Los niños son muy agradables y cariñosos, incansables para jugar… Cuesta dejarlos… Cuesta irse.

Para ellos nuestra visita es un acontecimiento muy especial, ya que no todos los días reciben visitas del extranjero. Compartir este tiempo es una gran responsabilidad, pues los lazos de afecto que creamos con esta particular “familia” nos acompañarán en nuestro viaje de vuelta.

El nombre de la casa de acogida, “Le Source du Bonheur”, ya no es para nosotros un conjunto de palabras unidas entre sí, sino la síntesis del compromiso y el esfuerzo de todas las personas que hacen posible el crecimiento y desarrollo de esta familia tan unida y hospitalaria.

Nos gustaría, a todo el equipo, socios y colaboradores de la Fundación Babel, que la casa de acogida siga siendo una fuente de alegría para estos niños y niñas, hasta que se hagan mayores y les llegue el momento de marchar; como así también para los nuevos residentes como el pequeño Justin, que acaban de llegar.

Todavía queda mucho por hacer. Mucho por trabajar. Pero el resultado obtenido ya es enorme.

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