MI ME CONMIGO

“… y me dice que no voy a levantarme de la mesa hasta que no me termine el plato, que sabe que me gustan los macarrones con carne encima gratinados con el queso ese, que no entiende tanta manía de no querer engordar si es que estás escuálida, se empeña en que me los coma, si me ha puesto un plato enorme y dice que va a esperar hasta que me lo acabe, sí claro, y ¿qué más? ponme postre también si eso, al final se ha cansao como siempre y ¿qué me va a hacer si no me los quiero comer? eh ¿qué?, que ya le dije que yo pasta no comía y claro como le gusta a mis hermanos, pues a ellos sí que les hace caso ¿no? pues ya estoy harta, a mí nunca me cocina lo que quiero, sí sí ,pescado, pero lo hace rebozado y claro, pues así no, no puede hacer pescado a la plancha, no, total, dice que no me lo voy a comer igual, que ya da lo mismo lo que cocine que yo no pruebo bocao, que me los pone para cenar, dice, si sabe que no me los voy a comer, y mucho menos para cenar, y mi padre poniendo caras y a gritos, que está harto de esta niña caprichosa que ni come ni deja comer, otra vez discuten por mi culpa, pues yo no me siento culpable porque ya es hora de que me dejen hacer lo que yo quiero, que ya soy mayorcita, si es que me están controlando todo el día, que si aquí se hace lo que yo digo, que mientras estés en esta casa se come lo que está en el plato, ya vale de tonterías… Y mira la Schiffer, a ella seguro que no le dicen nada y puede comer lo que quiera, incluso hasta tendrá un menú especial para ella, para tener ese cuerpazo, pero a mí no me gusta tanto tan rubia y perfecta, no sé porque es la más famosilla, a mí me gusta Linda Evangelista, qué guapa está en esta foto, nunca la había visto con ese pelo, y mira qué piernas tiene, y yo con estos muslos, si es que comiendo macarrones no se consiguen esas piernas, claro, y la nariz, me gusta su nariz, y el pelo corto, siempre distinto pero corto, aunque me gustaba más en esa otra foto, la de la revista del otro día, creo que al final la recorté, ¿dónde la puse? porque la recorté seguro, además creo que estaba más delgada, o igual es la ropa que al ser negra parece más delgada, pero es que en bañador también está delgada, no como yo, creo que era en el suplemento del Hola de moda de primavera, está en la carpeta azul seguro, que mi madre aún no la ha descubierto porque que no se le ocurra registrar mi habitación porque era lo que faltaba, que no tiene ningún derecho por mucho que esta sea su casa, joer si pudiera vivir sola y hacer lo que me da la gana, y que me va a prohibir ir a aerobic, que si no como no puedo hacer deporte, pues ya veremos si dejo el gimnasio, que puedo ir antes de la universidad, le digo que tengo que hacer un trabajo con Bego y ya está, que sí que está delgada Bego, si pudiera comer como ella  y no engordar, y mira que come la tía y sin hacer deporte, pero yo voy a ir a aerobic igual aunque me lo prohíba, ya me invento algo, además ahora que le dije a la profe que igual iba cuatro días a la semana en vez de tres. Aquí está joer ya pensaba que me la había quitado mi madre y es que se mete en todo, hasta en lo que leo y lo que dejo de leer, pues si a mí me gustan estas revistas pues punto, si ni siquiera le pido el dinero, que a ver qué gasto yo si no salgo, salir ¿a qué? a comer, a cenar, todo el día comiendo, la paga me la gasto en lo que quiero y si hace falta me pago yo el gimnasio que entre lo que me da abuela y la paga me llega fijo, pero hasta que no vaya a ver a abuela nada y es que siempre tiene los bombones esos que me encantan, ya le dije que no los comprara más que me había cansao, y el otro día me comí uno porque es que no pude y luego claro, no no, tengo que ser fuerte y no caer en la tentación, si es que soy lo peor, así cómo voy a adelgazar… otra, otra que me quiere ver gorda como una vaca y venga a hacer comidas grasientas y que coma un poco más que está muy bueno que mira que lo hice para ti porque te gusta, si es que así paso de ir a comer a su casa, el otro día vi en el Pronto de esta semana que había unas fichas de dietas para el verano, no, tengo que ir para pillarlas, pero voy por la tarde el martes cuando salga de la uni, luego la llamo para decirle, pero es que va a querer que me quede a cenar, que nunca vienes a verme y que patatín y que patatán…”

 

Hace muchos años ya de este monólogo interior. De esta conversación con mi cabeza que se convirtió en rutinaria durante varios años. Cada vez más obsesiva, desesperante y agotadora. Una conversación tan distinta de la de ahora. Libre, amable, comprensiva y tolerante. Y que habla de cosas mucho más importantes que la imagen, la comida y lo que quiere la sociedad de mí. Como amarme y respetarme. Y vivir. Como soy.

 

Ainara

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