Quiero escucharme…

No siento nada, no deseo nada, no necesito nada. He olvidado cómo es tener hambre, cómo es tener sed, cómo es sufrir, llorar, amar, sentir. He dejado al lado todo lo que quería, todo lo que solía sentir. No hay alegría, no hay miedo, no hay disgusto, no hay ira. No hay sentimiento, todo se ha convertido en una inmensa tristeza, en un gran vacío …

Y cuando finalmente logras salir de este abismo, que se llama anorexia, y cuando de repente comienzan a surgir todos los sentimientos, y cuando de repente comienzan a aparecer todos los deseos… ¿es fácil saber tu propia verdad?

Han pasado casi diez años desde que me recuperé, y todavía no estoy segura si he superado la pasividad, si estoy actuando por mi cuenta o si todavía me impongo decisiones. Esa necesidad mía de intentar agradecer a todos los que me rodean, esa necesidad mía de ser perfecta, ese callejón sin salida al que llego cada vez que tengo que tomar una decisión importante para mi vida… Después de muchos años de conflicto constante conmigo misma, he aprendido a escuchar mi necesidad de comer, mi necesidad de llorar, de sentir, mi necesidad del abrazo…

Pero hay un pensamiento que sigue torturándome: ¿sé cuales son realmente mis necesidades? ¿sé realmente que es lo que quiero lograr en esta vida? Esa lucha para salir del aislamiento. Esa lucha interna que hago para entender mis necesidades y lo que realmente quiero. Esa lucha interna que hago para no volver a apartar a Marilena. Esa lucha interna que hago para escuchar mi cuerpo, para escuchar mi corazón…

Es tan fácil cruzar la línea, salir de los limites…hay que seguir luchando…

¿Finalmente, esa lucha, es una lucha que me ha impuesto la anorexia o es una lucha que todas
las personas tienen que enfrentar?

 

Marilena

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